La Alegre Confesión – Parte 1

DEFINIENDO LA CONFESIÓN
Uno de los secretos más grandes que he descubierto en mi vida cristiana es “la alegre confesión”.
¿De qué hablamos cuando estamos diciendo “la alegre confesión”?
Sabemos que mucho se ha hablado acerca de la confesión de fe durante años y como que hay mucha confusión en este tema.
Mucha gente ha hablado de la confesión positiva, y ese punto nunca me ha agradado mucho ya que la gente nos ha acusado de ser metafísicos.
Hace un tiempo coloqué en el facebook  una serie de fotos de un milagro que ocurrió en la ciudad de Mala en la costa peruana mientras tuve la campaña “Cosas buenas pasan en Mala”.
En las fotos se ve como le creció la pierna a un niño de 7 años, que no podía caminar bien porque la tenía más corta que la otra, en la foto final se ve a este niño corriendo.
Una hermana que no veía hace años colocó este comentario: “¿El poder de la fe o el poder de la mente?”
Yo le respondí: “No es el poder de la mente, ¡es el poder de la Palabra de Dios!”.
¡No me gusta el término “confesión positiva”! No le encuentro una base bíblica. El término correcto es  “confesión de la Palabra de Dios”. Que la Palabra de Dios sea siempre positiva eso es otro asunto.
Pero estamos hablando de “la alegre confesión”; ¿que es eso?
Definamos lo que es la palabra confesión en la Biblia.
Veamos lo que dice Romanos 10:8-10 en la Biblia Textual: “Pero ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esto significa la palabra de la fe que predicamos. Si con tu boca confiesas a Jesús como Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo, porque con el corazón se cree para justicia y con la boca se confiesa para salvación.”
En este pasaje encontramos el término confesión 2 veces; confesión viene de la palabra griega homologeo, que viene de homos que significa “lo mismo” y logeo que significa “decir”; así que podemos definir la confesión como “decir lo mismo.”
Entonces, al confesar la Palabra de Dios estamos diciendo lo mismo que la Palabra de Dios dice.
Mucha gente no entiende este principio y se burla de la gente de fe diciendo que somos los “nombralo y tenlo” sin darse cuenta de que han estado utilizando este principio desde el mismo inicio de su vida cristiana.
Cuando recién conocí al Señor uno de los primeros versos que conocí fue  Filipenses 4:13, que dice: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.
Y escuchaba a todos los creyentes cuando tenían que hacer algo que era difícil para ellos decir: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. No se daban cuenta que estaban confesando la Palabra de Dios.
Luego  cuando les sucedía algo que no entendían repetían Romanos 8:28, que dice: “A los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien.”
Y los escuchaba repetir: “A los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien.”
Los creyentes muchas cosas están diciendo las cosas automáticamente sin saber lo que hacen.
Volviendo a nuestro pasaje de Romanos 10:8-10; aquí nos habla acerca del papel de la confesión en nuestra salvación.
Dice en primer lugar que cerca de ti está la Palabra en tu boca y en tu corazón, la Palabra de Dios debe estar en tu boca y en tu corazón.
Debemos guardar la Palabra de Dios en   nuestros corazones para que salga de nuestra boca.
Escuchaba a una muy sabia pastora compartir acerca de Josué 1:8 donde dice: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.”
Decía que el secreto para que todos nos vaya bien no solo era el meditar la Palabra de Dios, sino que según este verso también debíamos hablarla con nuestra boca.
La Palabra de Dios debe estar cerca de nosotros, en nuestra boca y en nuestro corazón.
Ahora hemos definido que la confesión de la Palabra de Dios sencillamente es decir lo mismo que ella dice.

Biblia Expandida de Fe – Efesios (Parte 1)

Éfeso en la Historia

La Epístola a los Efesios fue escrita por el Apóstol Pablo alrededor del año 62 DC, desde su prisión en Roma antes de hablar con el Emperador.

Efeso significa provechosa o deseable.

Era una ciudad de Lidia, que era la más importante del Asia proconsular, es decir, del Asia Menor occidental (la Turquía moderna), a uno tres kilómetros de la desembocadura del río Caistro  (hoy conocido como Lower Meander) en un golfo del Mar Egeo; y a mitad de camino entre Mileto al sur y Esmirna al norte.

Estaba situada en la unión de varias rutas de intercambio dentro del mundo griego, y sobre el camino principal de Roma hacia el Oriente.

Adquirió importancia por su posición estratégica; su gran templo, el centro del culto a Diana (Artemisa); sus famosos libros de magia, los “Efesia Grammata”; y el poder económico de su asociación bancaria.

Su excelente acceso al mar la convirtió en el principal puerto de Asia durante el Imperio Romano. Compartió con Alejandría y Antioquía la supremacía en el Mediterráneo oriental, y llegó a ser la más importante gracias a su posición geográfica y actividad industrial.

En cuanto a la historia de la iglesia, no solo Pablo estuvo en aquella ciudad, sino además estuvieron Apolos y Timoteo, y se cree que el Apóstol Juan pasó ahí los últimos años de su vida.

En la actualidad, el mar se ha retirado de la ciudad debido a depósitos aluviales del río Caístro, que desembocaba junto a ella. Sólo quedan ruinas de lo que fuera una gran ciudad.

La Biblia nos da bastantes referencias de esta ciudad.

 

La Gracia de Dios Para Servir – Parte 2

1Corintios 3:10

10  Conforme a la gracia de Dios que me ha sidodada,  yo como perito arquitecto puse elfundamento,  y otro edifica encima;  pero cada uno mire cómo sobreedifica.

 

La gracia ministerial es una gracia para servir; esta gracia noscapacita para ministrar y servir a Dios con efectividad; solo debemos cedernosa esa gracia.

 

Es posible también que Dios nos haya concedido la gracia parahacer algo y que no nos cedamos a ella, a pesar que Dios haya puesto ennosotros el depósito para poder servirlo.

 

1Corintios 4:6-7

6 Peroesto,  hermanos,  lo he presentado como ejemplo en mí y enApolos por amor de vosotros,  para que ennosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito,  no sea que por causa de uno,  os envanezcáis unos contra otros.

7Porque  ¿quién te distingue?  ¿o qué tienes que no hayas recibido?  Y si lo recibiste,  ¿por qué te glorías como si no lo hubierasrecibido?

 

Un peligro es que a veces exaltamos las personalidades humanas envez de agradecer por la gracia que hay en ellos.

 

Debemos entender que no hay motivo para gloriarnos ya que todo loque hacemos es debido a la gracia que hemos recibido de Él. Cuando hacemosalgo, en realidad es Dios haciéndolo a través nuestro para poder bendecir aotras personas.

 

1Corintios 15:10

10  Pero por la gracia de Dios soy lo quesoy;  y su gracia no ha sido en vano paraconmigo,  antes he trabajado más quetodos ellos;  pero no yo,  sino la gracia de Dios conmigo.

 

El lugar donde Dios quiere llevarnos como ministros es un lugardonde estemos tan sincronizados y armonizados en el que no sepamos si somosnosotros o la gracia de Dios en nosotros.

 

Colosenses1:24-29

24Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por sucuerpo,  que es la iglesia;

25de la cual fui hecho ministro,  según laadministración de Dios que me fue dada para con vosotros,  para que anuncie cumplidamente la palabra deDios,

26el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades,  pero que ahora ha sido manifestado a sussantos,

27a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterioentre los gentiles;  que es Cristo en vosotros,  la esperanza de gloria,

28a quien anunciamos,  amonestando a todohombre,  y enseñando a todo hombre entoda sabiduría,  a fin de presentarperfecto en Cristo Jesús a todo hombre;

29 para lo cual también trabajo, luchando según lapotencia de él, la cual actúa poderosamente en mí.

 

Al hacer la obra de Dios. Es Dios quien está actuandopoderosamente en nosotros a través de Su gracia.

La Gracia Para Servir – Parte 1

La
Gracia Para Servir

 

Romanos
1:1-5

1
Pablo,  siervo de Jesucristo,  llamado a ser apóstol,  apartado para el evangelio de Dios,

2
que él había prometido antes por sus profetas en las santas Escrituras,

3
acerca de su Hijo,  nuestro Señor
Jesucristo,  que era del linaje de David
según la carne,

4
que fue declarado Hijo de Dios con poder, 
según el Espíritu de santidad, 
por la resurrección de entre los muertos,

5 y
por quien recibimos la gracia y el apostolado, 
para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de su nombre

 

La gracia para servir es la habilidad de Dios soltada y obrando
hacia una persona capacitándolo para trabajar efectivamente en el área a la
cual Dios lo ha llamado.

 

Es distribuida por Dios en varias medidas de acuerdo a Su elección
y llamado. Uno no puede escoger tener todos ni cualquier aspecto de la gracia
para servir. Uno no puede elegir ser apóstol, profeta o cualquier otro llamado;
Dios es quien los coloca.

 

La gracia de Dios es un depósito divino que Dios coloca en una
persona, y obra a través de su vida y ministerio. Uno puede ver a una persona y
pensar que nunca podría hacer lo que esa persona hace; es una gracia especial
que Dios puso en esa persona.

 

La gracia para servir es la fuente de donde salen todos los dones
ministeriales y habilidades divinas que fluyen en el Cuerpo de Cristo.

 

Dios nos da la gracia (o gracias) para servirle en ciertas
capacidades para las cuales Él nos equipa. Por eso, si descubrimos que no
estamos equipados entonces es posible que no estemos llamados para hacer eso.

 

En Romanos 1:1 vemos que Pablo siempre reconocía y colocaba en
primer lugar su posición de servicio. Debemos tener siempre esto en mente para
que no se nos suba a la cabeza; es bien fácil caer en el orgullo.

 

Nosotros no entramos en el ministerio por nosotros mismos; no es
cuestión de nuestras propias habilidades sino de aquel que nos llamó y equipo
para la obra.

 

Pablo (al igual que nosotros) tenía una gracia divina para pararse
en el oficio para el cual había sido llamado.

 

Debemos encontrar nuestro llamado para operar en esa área.

 

Romanos
12:3-8

3
Digo,  pues,  por la gracia que me es dada,  a cada cual que está entre vosotros,  que no tenga más alto concepto de sí que el
que debe tener,  sino que piense de sí
con cordura,  conforme a la medida de fe
que Dios repartió a cada uno.

4
Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros,  pero no todos los miembros tienen la misma
función,

5
así nosotros,  siendo muchos,  somos un cuerpo en Cristo,  y todos miembros los unos de los otros.

6
De manera que,  teniendo diferentes
dones,  según la gracia que nos es
dada,  si el de profecía,  úsese conforme a la medida de la fe;

7 o
si de servicio,  en servir;  o el que enseña,  en la enseñanza;

8
el que exhorta,  en la exhortación;  el que reparte,  con liberalidad;  el que preside,  con solicitud;  el que hace misericordia,  con alegría.

 

Dios trata con cada creyente de acuerdo a la gracia que le ha dado;
a diferencia de la gracia salvadora y la gracia para estar firme que es la
misma para todos.

 

Por eso no es práctico ni inteligente imitar un don si no tenemos
la gracia para hacerlo.

 

Veamos cómo funcionan estos dones:

 

No toda la predicación es profecía pero la profecía puede ocurrir
durante la predicación; algunos ni siquiera se dan cuenta. La percepción de la
gente de los dones espirituales a menudo no es nada más que su entendimiento
del paquete.

 

Por ejemplo, cuando hablamos del don de misericordia; todos los
creyentes deberían mostrarla pero hay una gracia especial de misericordia.

 

El peligro ocurre cuando pensamos que por tener una inclinación
hacia un área significa que no debemos servir, ni tener misericordia ni dar, ni
cualquier otra función. No debemos edificar un trono basados en nuestro
depósito de gracia en un don especial.

La Gracia de Dios – Parte 12

La
Gracia Para Servir

 

Romanos
1:1-5

1
Pablo,  siervo de Jesucristo,  llamado a ser apóstol,  apartado para el evangelio de Dios,

2
que él había prometido antes por sus profetas en las santas Escrituras,

3
acerca de su Hijo,  nuestro Señor
Jesucristo,  que era del linaje de David
según la carne,

4
que fue declarado Hijo de Dios con poder, 
según el Espíritu de santidad, 
por la resurrección de entre los muertos,

5 y
por quien recibimos la gracia y el apostolado, 
para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de su nombre

 

La gracia para servir es la habilidad de Dios soltada y obrando
hacia una persona capacitándolo para trabajar efectivamente en el área a la
cual Dios lo ha llamado.

 

Es distribuida por Dios en varias medidas de acuerdo a Su elección
y llamado. Uno no puede escoger tener todos ni cualquier aspecto de la gracia
para servir. Uno no puede elegir ser apóstol, profeta o cualquier otro llamado;
Dios es quien los coloca.

 

La gracia de Dios es un depósito divino que Dios coloca en una
persona, y obra a través de su vida y ministerio. Uno puede ver a una persona y
pensar que nunca podría hacer lo que esa persona hace; es una gracia especial
que Dios puso en esa persona.

 

La gracia para servir es la fuente de donde salen todos los dones
ministeriales y habilidades divinas que fluyen en el Cuerpo de Cristo.

 

Dios nos da la gracia (o gracias) para servirle en ciertas
capacidades para las cuales Él nos equipa. Por eso, si descubrimos que no
estamos equipados entonces es posible que no estemos llamados para hacer eso.

 

En Romanos 1:1 vemos que Pablo siempre reconocía y colocaba en
primer lugar su posición de servicio. Debemos tener siempre esto en mente para
que no se nos suba a la cabeza; es bien fácil caer en el orgullo.

 

Nosotros no entramos en el ministerio por nosotros mismos; no es cuestión
de nuestras propias habilidades sino de aquel que nos llamó y equipo para la
obra.

 

Pablo (al igual que nosotros) tenía una gracia divina para pararse
en el oficio para el cual había sido llamado.

 

Debemos encontrar nuestro llamado para operar en esa área.

El Ciberpastor quiere ser de bendición para tu Iglesia

¿Cómo estás amado?

Soy El Ciberpastor, mi nombre es Ricardo Botto.

Estoy en el ministerio desde hace más de 25 años, habiendo sido pastor durante 12 años y viajando por varias ciudades de Perú y Chile durante años, predicando la buena Palabra de Dios, la cual te he compartido estos años en este blog.

Te quiero anunciar que estoy viajando nuevamente y listo para poder ir y bendecir tu iglesia local; predicando con sanidades, señales y prodigios y viendo el precioso fruto de gente convertida al Señor.

Puedes llamarme al teléfono 51-993773550 o escribirme a los correos elciberpastor@gmail.com o ricardobotto@hotmail.com, para concertar una fechaen la que pueda ir a predicar a tu iglesia local.

Bendiciones

La Gracia de Dios – Parte 11

Hebreos13:9

9  No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas;  porque buena cosa es afirmarel corazón con la gracia,  no con viandas,  que nunca aprovecharon a los que se han ocupado de ellas.

 

Wuest dice que cuando el autor de Hebreos escribió: “porque buena cosa es afirmar el corazón conla gracia,  no con viandas”; lo que estaba haciendo era apuntar el hecho de que las comidas (el sistema de rituales ceremoniales), enfatiza lo externo; mientras que el Nuevo Testamento enfatiza la purificación del corazón y la conciencia.

 

Por eso es que debemos afirmar nuestro corazón con la gracia, no en nuestros propios esfuerzos sino en ese favor que Dios a dispuesto para nosotros sin que nosotros tengamos que hacer algo a cambio.

 

1 Pedro 5:10-12

10 Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo,  después que hayáis padecido un poco de tiempo,  él mismo os perfeccione,  afirme, fortalezca y establezca.

11 A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos.  Amén.

12 Por conducto de Silvano, a quien tengo por hermano fiel, os he escrito brevemente,  amonestándoos,  y testificando que ésta es la verdadera gracia de Dios,  en la cual estáis.

 

Debemos dejar que Dios nos perfeccione,  afirme, fortalezca y establezca, en esa gracia en la cual estamos.

 

La gracia es suficiente para nosotros.

 

2 Corintios 12:7-12

7 Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera;

8 respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor,  que lo quite de mí.

9 Y me ha dicho: Bástate mi gracia;  porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto,  de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.

10 Por lo cual,  por amor a Cristo me gozo en las debilidades,  en afrentas,  en necesidades,  en persecuciones,  en angustias; porque cuando soy débil,  entonces soy fuerte.

11 Me he hecho un necio al gloriarme; vosotros me obligasteis a ello, pues yo debía ser alabado por vosotros; porque en nada he sido menos que aquellos grandes apóstoles,  aunque nada soy.

12 Con todo,  las señales de apóstol han sido hechas entre vosotros en toda paciencia, por señales,  prodigios y milagros.

 

Aquí vemos el más dramático ejemplo de la gracia de Dios en operación.

 

Al ver el pasaje podemos pensar que el tema principal es el aguijón de Pablo, pero de lo que nos habla es de la gracia de Dios.

 

Mucha gente piensa que el aguijón de Pablo era una enfermedad; pero la Biblia muestra que era otra cosa; dice que era un mensajero de Satanás.

 

Al leer este pasaje debemos enfocarnos en la gracia y no en el aguijón de Pablo.

 

2 Corintios 11:23-30

23 ¿Son ministros de Cristo? (Como si estuviera loco hablo.) Yo más; en trabajos más abundante; en azotes sin número;  en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces.

24 Delos judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno.

25 Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado;  tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar;

26 en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones,  peligros de los de mi nación,  peligros de los gentiles,  peligros en la ciudad,  peligros en el desierto,  peligros en el mar,  peligros entre falsos hermanos;

27 en trabajo y fatiga, en muchos desvelos,  en hambre y sed,  en muchos ayunos,  en frío y en desnudez;

28 y además de otras cosas,  lo que sobre mí se agolpa cada día,  la preocupación por todas las iglesias.

29 ¿Quién enferma,  y yo no enfermo?  ¿A quién se le hace tropezar,  y yo no me indigno?

30 Si es necesario gloriarse,  me gloriaré en lo que es de mi debilidad.

 

Vemos claramente que cosa era la debilidad o el aguijón de Pablo; las persecuciones que se levantaban por causa de la predicación del evangelio a los gentiles. No solo los judíos y los romanos se levantaban en contra la predicación a los gentiles sino las fuerzas mismas de la naturaleza. Y en el verso 30 Pablo dice que esa era su debilidad.

 

Veamos de nuevo 1 Corintios 12:9: “Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena ganame gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.”

 

Dios le dice a Pablo que Su poder se perfecciona en la debilidad, y Pablo dice que su debilidad eran las persecuciones que había recibido; entonces, es evidente que el aguijón de la carne de Pablo no era una enfermedad.

 

Lo que es evidente, por las “debilidades” que menciona Pablo, era que el propósito del envío de este mensajero de Satanás era impedir que Pablo continuase con su ministerio; el método utilizado era levantar a la gente en contra de Pablo para impedir que siga causando tan gran efecto en el reino de Satanás.

 

Cuando Pablo le pide a Dios que le quite el aguijón, Dios no le dijo no, le dijo “mi gracia es suficientepara ti.” Es decir, la gracia de Dios era Su habilidad soltada hacia Pablo en contra de este ataque en su contra.

 

La gracia es la fuerza de Dios para enfrentar nuestras inhabilidades; puede que no cambie las situaciones externas siempre; pero Él quiere que nosotros cambiemos interiormente, recibiendo Su gracia para vencer. Su gracia es suficiente para nosotros.

 

1Pedro 5:5-6

5 Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.

6 Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo

 

No debemos tener problemas con el concepto de ser exaltados; no es un asunto de orgullo sino de posición. Estamos exaltados en Cristo, no por nosotros mismos.

 

Dios nos da el poder para ser exaltados sobre las cosas que nos afectan.

 

Dios resiste al soberbio y da gracia al humilde; debemos humillarnos para que Él nos exalte a su tiempo debido.

 

Hay una Conexión entre la gracia y el ser exaltado (en el buen sentido de la palabra). Así como Dios le dio a Pablo gracia; Él está interesado en que seamos exaltados por su gracia cuando somos humildes.

 

Su gracia es más grande que el poder de Satanás.

 

Podemos ser exaltados y mantenernos humildes porque sabemos que es la gracia de Dios la que nos colocó en esa posición.

 

Pablo se mantuvo victorioso en medio de los problemas de la vida; muchas personas piensan que tenía “mala suerte," pero era Satanás estaba ocupado tratando de hundirlo.

 

No importa la dificultad, no importa el problema, no importa el ataque; la gracia de Dios es suficiente para pararnos, mantenernos firmes, resistir el ataque y levantarnos con la victoria.

 

La Gracia de Dios – Parte 10

2
Timoteo 2:1

1  Tú, 
pues,  hijo mío,  esfuérzate en la gracia que es en Cristo
Jesús.

 

Aquí vemos una frase interesante: “Esfuérzate en la gracia.”

 

El Nuevo Testamento de Arcas y Fernández lo traduce así: “Tú, hijo mío, procura que la gracia de
Cristo Jesús te fortalezca.”

 

La palabra “esfuérzate
es “endunamoo” que significa “ser fortalecido o hacerse fuerte
internamente”.

 

La Biblia Amplificada resume la idea:

 

2
Timoteo 2:1 (Versión Amplificada)

1
Por eso tú, hijo mío, se fuerte (fortaleciéndote interiormente) en la gracia
(la bendición espiritual) que está [y solo se halla] en Cristo Jesús.

 

Pablo le está diciendo a Timoteo que su responsabilidad era
fortalecerse interiormente con la gracia que hay en Cristo Jesús. No ser fuerte
en si mismo, sino fuerte en la gracia.

 

Hebreos
4:14-16

14
Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el
Hijo de Dios,  retengamos nuestra
profesión.

15
Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras
debilidades,  sino uno que fue tentado en
todo según nuestra semejanza,  pero sin
pecado.

16
Acerquémonos,  pues,  confiadamente al trono de la gracia,  para alcanzar misericordia y hallar gracia
para el oportuno socorro.

 

La gracia que viene para el oportuno socorro en nuestro momento de
debilidad procede del trono de la gracia.

 

Esta figura viene del Antiguo Testamento, donde el pueblo de
Israel tenía un propiciatorio, también conocido como el trono de misericordia.

 

Éxodo
25:17-22

17 Y
harás un propiciatorio de oro fino,  cuya
longitud será de dos codos   y
medio,  y su anchura de codo y medio.

18
Harás también dos querubines de oro; 
labrados a martillo los harás en los dos extremos del propiciatorio.

19
Harás,  pues,  un querubín en un extremo,  y un querubín en el otro extremo;  de una pieza con el propiciatorio harás los
querubines en sus dos extremos.

20
Y los querubines extenderán por encima las alas,  cubriendo con sus alas el propiciatorio;  sus rostros el uno enfrente del otro,  mirando al propiciatorio los rostros de los
querubines.

21
Y pondrás el propiciatorio encima del arca, 
y en el arca pondrás el testimonio que yo te daré.

22
Y de allí me declararé a ti, y hablaré contigo de sobre el propiciatorio, de
entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, todo lo que yo
te mandare para los hijos de Israel.

 

Vine define la palabra propiciatorio de esta manera:

 

kapporet
(H3727) «propiciatorio; trono de gracia». Esta forma sustantiva de kapar se ha
traducido en castellano principalmente como «propiciatorio» (RV en sus
diferentes revisiones; LBA) y en la mayoría de las versiones católicas (bbc,
bnc, sbh, BJ, nbe), aunque también como «lugar del Perdón» (BLA) y «Lugar
Santísimo» (lvp). En las versiones en inglés se usa «trono de gracia»,
«cubierta», «tapa». Se refiere a una plancha o cubierta de oro que reposaba
encima del arca del testimonio. De pie y frente a frente sobre la tapa del arca
(propiciatorio) había dos querubines. La plancha de oro representaba el trono
de Dios y simbolizaba su presencia real en el recinto sagrado. En el Día de
Expiación, el sumo sacerdote rociaba sobre el propiciatorio la sangre del
holocausto por los pecados, quizás como símbolo de la aceptación del sacrificio
por Dios. De ahí que el kapporet era el punto neurálgico donde  Israel, mediante su sumo sacerdote, podía
entrar en la presencia de Dios. Es más, el propio templo se distinguía de los
corredores y otras estructuras adjuntas a través del nombre «lugar del trono de
gracia» (kapporet) (1 Crónicas 28:11).

 

Levíticos
16:2-7, 32-34

2  Y Jehová dijo a Moisés:  Di a Aarón tu hermano,  que no en todo tiempo entre en el santuario
detrás del velo,  delante del
propiciatorio que está sobre el arca, 
para que no muera;  porque yo
apareceré en la nube sobre el propiciatorio.

3  Con esto entrará Aarón en el santuario: con
un becerro para expiación,  y un carnero
para holocausto.

4  Se vestirá la túnica santa de lino,  y sobre su cuerpo tendrá calzoncillos de
lino,  y se ceñirá el cinto de lino,  y con la mitra de lino se cubrirá.  Son las santas vestiduras;  con ellas se ha de vestir después de lavar su
cuerpo con agua.

5  Y de la congregación de los hijos de Israel
tomará dos machos cabríos para expiación, 
y un carnero para holocausto.

6  Y hará traer Aarón el becerro de la expiación
que es suyo,  y hará la reconciliación
por sí y por su casa.

7  Después tomará los dos machos cabríos y los
presentará delante de Jehová,  a la
puerta del tabernáculo de reunión.

32  Hará la expiación el sacerdote que fuere
ungido y consagrado para ser sacerdote en lugar de su padre;  y se vestirá las vestiduras de lino,  las vestiduras sagradas.

33  Y hará la expiación por el santuario
santo,  y el tabernáculo de reunión;  también hará expiación por el altar,  por los sacerdotes y por todo el pueblo de la
congregación.

34  Y esto tendréis como estatuto perpetuo,  para hacer expiación una vez al año por todos
los pecados de Israel.  Y Moisés lo hizo
como Jehová le mandó.

 

En el Antiguo Testamento el Sumo Sacerdote obtenía cada año
expiación temporal, es decir, sus pecados eran cubiertos como resultado de su
obediencia en ofrecer el sacrificio. Es decir, el Sumo Sacerdote solo podía
entrar una vez al año al trono de misericordia para obtener la expiación de los
pecados de Israel por un año.

 

La misericordia es no recibir lo que nos merecemos; y no era una
solución permanente.

 

En el Nuevo Testamento tenemos el trono de la gracia; y no una
sola vez al año sino todo el tiempo que lo deseemos. Podemos recibir en todo
momento la gracia para mantenernos firmes.

 

La gracia, a diferencia de la misericordia es recibir lo que no
nos merecemos; y nosotros en este Nuevo Pacto, podemos entrar en todo momento y
recibir la misericordia y la gracia en tiempos de necesidad.

 

En fin, estamos sentados juntamente con Cristo en ese trono de la
gracia.

 

Efesios
2:6

6 y
juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares
celestiales con Cristo Jesús.

 

Efesios
2:6 (Biblia Amplificada)

6 Y
nos resucitó juntamente con Él y nos hizo sentarnos juntos [dándonos un mismo
asiento con Él] en los lugares celestiales en Cristo Jesús (el Mesías, el
Ungido).

 

No tenemos que estar esperando misericordia cada vez que estamos
en problemas; solo debemos ir al trono de gracia, donde estamos sentados
juntamente con Cristo, de manera continua, y cuando el tiempo de necesidad
ocurra, estaremos edificados y tendremos gracia para mantenernos firmes.

 

Debemos ser consistentes y no movernos por el temor; en el trono
de gracia encontramos misericordia por los errores pasados y gracia para estar
firmes en los ataques futuros.

La Gracia de Dios – Parte 9

La
Gracia Para Estar Firme

 

La gracia para estar firme es el poder activo de Dios que se basa
en Su carácter.

 

La gracia no termina cuando nacemos de nuevo; es una obra continua
en nosotros desde ese momento.

 

Es como una madre, cuando se cumplen los 9 meses y nace el niño no
termina su trabajo; sino que empiezan nuevos roles y responsabilidades
posteriores al nacimiento del niño.

 

La gracia tiene una función continua en nuestras vidas hasta que
Él vuelva.

 

La gracia es para ayudar a que los santos vivan una vida
victoriosa. Por eso es que Pablo siempre hablaba de la gracia en sus saludos.

 

Debemos cedernos a ella para que efectúe
cambios en nuestra vida, tal como nos cedimos y cooperamos con la gracia
salvadora para nacer de nuevo. Dios no nos forzará a caminar en victoria, tal
como no lo hizo para salvarnos; nosotros debemos responder.

 

Hechos
4:33

33  Y con gran poder los apóstoles daban testimonio
de la resurrección del Señor Jesús,  y
abundante gracia era sobre todos ellos.

 

Hechos
11:23

23  Este, 
cuando llegó,  y vio la gracia de
Dios,  se regocijó,  y exhortó a todos a que con propósito de
corazón permaneciesen fieles al Señor.

 

Vemos como la gracia operó en la iglesia primitiva; no solo tenían
abundante gracia, sino que la gracia de Dios estaba en sus vidas.

 

Hechos
20:32

32  Y ahora, 
hermanos,  os encomiendo a
Dios,  y a la palabra de su gracia, que
tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados.

 

Antes de dejar Éfeso, Pablo encomendó a los dirigentes de la
iglesia a Dios y a la Palabra de Su Gracia, la cual tenía poder para
sobreedificarlos y darles su herencia.

 

Romanos
5:2

2  por quien también tenemos entrada por la fe a
esta gracia en la cual estamos firmes,  y
nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

 

Romanos
5:2 (Nuevo Testamento de Arcas y Fernández)

2
Cristo mismo ha sido quien nos ha instalado, mediante la fe, en esta situación
de gracia en que vivimos y nos hace poner nuestra honra en la esperanza de
participar en la gloria de Dios.

 

Por la fe es que tenemos acceso a la gracia para estar firmes.

 

Romanos
5:17

17  Pues si por la transgresión de uno solo reinó
la muerte,  mucho más reinarán en vida
por uno solo,  Jesucristo,  los que reciben la abundancia de la gracia y
del don de la justicia.

 

Romanos
5:17 (Biblia Amplificada)

17
Porque debido a la transgresión (falta, ofensa) de un hombre la muerte reino
por aquel, con mucho más seguridad aquellos que reciben la superabundante
gracia (favor inmerecido) [de Dios] y el regalo gratuito de la justicia [que
nos puso en situación correcta delante de Dios] reinarán como reyes en la vida
a través de un solo Hombre, Jesucristo (el Mesías, el Ungido).

 

La gracia de Dios y el don de la justicia nos capacitan para
reinar como reyes en esta vida por medio de Jesucristo.