Los Símbolos
del Espíritu Santo

Además de los nombres y títulos
dados al Espíritu Santo hay una cantidad de símbolos y figuras en la Biblia que
nos revelan sus características.

Los judíos se expresaban más por
figuras que por términos abstractos. Al ver las enseñanzas de Jesús podemos ver
que son ricas en símbolos y figuras.

El estudio de los símbolos, caminos,
y obras del Espíritu Santo nos ayudarán a conocerlo mejor.

 

Símbolo
#1

El Viento

 
Juan 3:6-8 (RV60)

6 Lo que es nacido de la
carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.

7 No te maravilles de
que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.

8 El viento sopla de
donde quiere,  y oyes su sonido;  mas ni sabes de dónde viene,  ni a dónde va;  así es todo aquel que es nacido del Espíritu.

El término “viento” usado aquí es “pneuma”,
que es el mismo que se utiliza para “espíritu”.

A partir de este verso podemos ver
varias características del Espíritu Santo.

En primer lugar podemos ver que es soberano.

“El viento sopla por donde quiere….”

Nadie puede gobernar el viento, el
viento hace lo que quiere y lo mismo sucede con el Espíritu Santo.

1 Corintios 12:11 (RV60)

11  Pero todas estas cosas las hace uno y el
mismo Espíritu,  repartiendo a cada uno
en particular como él quiere.

 

1 Corintios 12:11 (BAD)

11  Todo esto lo hace un mismo y único Espíritu,
quien reparte a cada uno según él lo determina.

 

1 Corintios 12:11
(Castillian)

11  Pero siempre es uno y el mismo Espíritu el
que concede tales dones y el que los reparte según su criterio y voluntad.

 

1 Corintios 12:11 (DHH)

11  Pero todas estas cosas las hace con su poder
el único y mismo Espíritu, dando a cada persona lo que a él mejor le parece.

Nosotros no podemos gobernar al
Espíritu Santo, mas bien debemos aprender a cedernos a Su voluntad; al hacerlo
podremos realizar el plan de Dios para nuestras vidas.

En segundo lugar, el Espíritu Santo es invisible, aunque no por eso menos perceptible, real y poderoso.

“…y oyes su sonido;  mas ni sabes de
dónde viene,  ni a dónde va….”

Uno puede sentir el viento pero no
verlo, lo mismo sucede con el Espíritu Santo; puedes percibirlo y oír Su voz,
pero no lo puedes ver.

Tú puedes sentir el poder del viento
y ver sus efectos; del mismo modo puedes sentir la unción del Espíritu Santo y
ver como trae sanidades señales y prodigios en medio nuestro.

Aunque no veamos al Espíritu Santo
podemos ver sus obras en todos lados.

En tercer lugar vemos que el Espíritu Santo como el viento, no puede ser contenido.

“…ni sabes de dónde viene,  ni a
dónde va….”

No podemos contener al Espíritu
Santo, no se mueve siempre de la misma manera.

A veces cometemos el error de pensar
que el Espíritu Santo se mueve siempre de la misma manera; que si un día se
movió de una forma en un servicio, sucederá lo mismo en el siguiente, pero por
lo general no es así.

Nunca debemos encasillar al Espíritu
Santo.

Hay otras cosas que hace el viento
como tipo del Espíritu Santo.

Ezequiel 37:1-14 (RV60)

1  La mano de Jehová vino sobre mí,  y me llevó en el Espíritu de Jehová,  y me puso en medio de un valle que estaba
lleno de huesos.

2  Y me hizo pasar cerca de ellos por todo en
derredor;  y he aquí que eran muchísimos
sobre la faz del campo,  y por cierto
secos en gran manera.

3  Y me dijo: Hijo de hombre,   ¿vivirán estos huesos?  Y dije: Señor Jehová,  tú lo sabes.

4  Me dijo entonces: Profetiza sobre estos
huesos,  y diles: Huesos secos,  oíd palabra de Jehová.

5  Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos:
He aquí,  yo hago entrar espíritu en
vosotros,  y viviréis.

6  Y pondré tendones sobre vosotros,  y haré subir sobre vosotros carne,  y os cubriré de piel,  y pondré en vosotros espíritu,  y viviréis; 
y sabréis que yo soy Jehová.

7  Profeticé, 
pues,  como me fue mandado;  y hubo un ruido mientras yo profetizaba,  y he aquí un temblor;  y los huesos se juntaron cada hueso con su
hueso.

8  Y miré, 
y he aquí tendones sobre ellos,  y
la carne subió,  y la piel cubrió por
encima de ellos;  pero no había en ellos
espíritu.

9  Y me dijo: 
Profetiza al espíritu, 
profetiza,  hijo de hombre,  y di al espíritu:  Así ha dicho Jehová el Señor:  Espíritu, 
ven de los cuatro vientos,  y
sopla sobre estos muertos,  y vivirán.

10  Y profeticé como me había mandado,  y entró espíritu en ellos,  y vivieron, 
y estuvieron sobre sus pies;  un
ejército grande en extremo.

11  Me dijo luego: Hijo de hombre,  todos estos huesos son la casa de
Israel.  He aquí,  ellos dicen: Nuestros huesos se secaron,  y pereció nuestra esperanza,  y somos del todo destruidos.

12  Por tanto, 
profetiza,  y diles: Así ha dicho
Jehová el Señor: He aquí yo abro vuestros sepulcros,  pueblo mío, 
y os haré subir de vuestras sepulturas, 
y os traeré a la tierra de Israel.

13  Y sabréis que yo soy Jehová,  cuando abra vuestros sepulcros,  y os saque de vuestras sepulturas,  pueblo mío.

14  Y pondré mi Espíritu en vosotros,  y viviréis, 
y os haré reposar sobre vuestra tierra; 
y sabréis que yo Jehová hablé,  y
lo hice,  dice Jehová.

En el pasaje de los huesos secos se
puede ver al Espíritu Santo su aspecto de dador de vida.

Juan 6:63 (RV60)

63  El espíritu es el que da vida;  la carne para nada aprovecha;  las palabras que yo os he hablado son
espíritu y son vida.

 

Juan 6:63 (BLS)

63  El que da vida eterna es el Espíritu de Dios;
ninguna persona puede dar esa vida. Las palabras que les he dicho vienen del
Espíritu que da esa vid.

 

Juan 6:63 (Septuaginta)

63  El espíritu es el que vivifica; la carne no
aprovecha nada: las palabras que yo os he hablado, espíritu son, y vida son.

El Espíritu Santo es el que nos da
vida y nos vivifica tal como lo hizo con los huesos secos.

Juan 3:5 (RV60)

5  Respondió Jesús: De cierto,  de cierto te digo,  que el que no naciere de agua y del
Espíritu,  no puede entrar en el reino de
Dios.

El Espíritu Santo al ser unido con
la Palabra de Dios (el agua) hacen una fuerza espiritual que nos trae la vida.

2 Corintios 3:4-6 (RV60)

4  Y tal confianza tenemos mediante Cristo para
con Dios;

5  no que seamos competentes por nosotros mismos
para pensar algo como de nosotros mismos, 
sino que nuestra competencia proviene de Dios,

6  el cual asimismo nos hizo ministros
competentes de un nuevo pacto,  no de la
letra,  sino del espíritu;  porque la letra mata,  mas el espíritu vivifica.

 

2 Corintios 3:6 (BLS)

6  Ahora Dios nos ha preparado para que
anunciemos a todos nuestro nuevo compromiso con él. Este nuevo compromiso no se
apoya en la ley, sino en el Espíritu de Dios. Porque la ley condena al pecador
a muerte, pero el Espíritu de Dios da vida.

 

2 Corintios 3:6
(Castillian)

6  Él es quien nos hizo servidores competentes
de un nuevo pacto, que no consiste en la obediencia a la letra de determinadas
normas legales, sino en un Espíritu de renovación, por cuanto la letra en sí
misma lleva a la muerte, mientras que el Espíritu es dador de la vida.

Aquí hay dos aplicaciones prácticas:

Primero, vemos que la salvación no
viene por medio de la ley; porque la ley condena al pecador y lo lleva a la
muerte, pero el Espíritu Santo es quien le da la vida.

Segundo, cuando ministramos la
Palabra no debemos depender de nuestras habilidades intelectuales y académicas;
sino debemos dejar que la unción del Espíritu Santo acompañe nuestras
predicaciones para llevar palabras de vida.

Una última aplicación del viento en
relación con el Espíritu lo podemos ver en Pentecostés.

Hechos 2:1-4 (RV60)

1  Cuando llegó el día de Pentecostés,  estaban todos unánimes juntos.

2  Y de repente vino del cielo un estruendo como
de un viento recio que soplaba,  el cual
llenó toda la casa donde estaban sentados;

3  y se les aparecieron lenguas repartidas,  como de fuego,  asentándose sobre cada uno de ellos.

4  Y fueron todos llenos del Espíritu
Santo,  y comenzaron a hablar en otras
lenguas,  según el Espíritu les daba que
hablasen.

 

Hechos 2:1 (BL95)

1  De repente vino del cielo un ruido, como el
de una violenta ráfaga de viento, que llenó toda la casa donde estaban.

 

Hechos 2:1 (BLS)

1  De pronto, oyeron un ruido muy fuerte que
venía del cielo. Parecía el estruendo de una tormenta, y llenó todo el salón.

 

Hechos 2:1 (Castillian)

1  Vino repentinamente del cielo un estruendo,
como de un vendaval, que llenó por completo la casa donde se habían congregado.

 

Hechos 2:1 (JER)

1  De repente vino del cielo un ruido como el de
una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se
encontraban.

Que tal descripción: un viento
recio, una violenta ráfaga de viento impetuoso, una tormenta, un vendaval, si
que fue algo realmente poderoso.

Así como el viento puede producir
grandes tormentas y tempestades, trayendo devastaciones y cambiando la faz de
los lugares donde suceden; tal como ocurrió en Nueva Orleáns con el Huracán
Katrina; del mismo modo el Espíritu Santo causo en el día de Pentecostés una
devastación total en el reino de las tinieblas de la cual Satanás no ha podido
ni podrá levantarse.

Ese mismo poder está disponible hoy
para nosotros.