Hemos visto que ellos siguieron a Satanás en su rebelión, ¿qué relación tienen hoy con el?
En Mateo 25:41 nos habla de Satanás y sus ángeles: “Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.” Y en Mateo 12:24-26 nos dice que Satanás es el príncipe de los demonios: “Mas
los fariseos, al oírlo, decían: Este no echa fuera los demonios sino
por Beelzebú, príncipe de los demonios. Sabiendo Jesús los pensamientos
de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado, y
toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá. Y si
Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido; ¿cómo,
pues, permanecerá su reino?”
Esto significa que los demonios están subordinados a Satanás, es decir, la autoridad máxima en el reino demoníaco es Satanás.
En cuanto a sus características recordemos que ellos fueron ángeles,
es decir son seres espirituales, pero que luego cayeron, es decir, su
naturaleza fue pervertida.
Antes estuvieron al servicio de Dios, pero su función ahora es promover el reino de Satanás en la tierra.
Si el plan de Dios es que todas las personas tengan la vida eterna
(1 Timoteo 2:4, 2 Pedro 3:9), el plan de Satanás y los demonios es
evitarlo a toda costa.
En Efesios 2:1-2 dice: “Y él os dio vida a vosotros, cuando
estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales
anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo,
conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora
opera en los hijos de desobediencia.”
Nosotros seguimos en otro tiempo el estilo de vida del mundo, el cual fue diseñado por Satanás.
En Efesios 6:12 dice: “Porque no tenemos lucha contra sangre y
carne, sino contra principados, contra potestades, contra los
gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes
espirituales de maldad en las regiones celestes.”
El ataque de los demonios no solo es contra el mundo, sino especialmente contra la iglesia.
Entendamos esto, nuestra lucha no es contra personas, nuestra lucha
es espiritual. Los demonios influencian gente contra nosotros, pero
Dios ya nos ha dado la victoria.
Veamos lo que Jesús le dijo a sus discípulos: “Volvieron los
setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en
tu nombre. Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.
He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre
toda fuerza del enemigo, y nada os dañará. Pero no os regocijéis de que
los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres
están escritos en los cielos” (Lucas 10:17-20).
Dos cosas les dice Jesús con relación a Satanás y los demonios: en primer lugar les dice que Satanás ya fue vencido en el Cielo (”yo lo vi caer del Cielo como un rayo”); y en segundo lugar que les da autoridad sobre Satanás y los demonios aquí en la tierra.
Esto promesa fue hecha a los discípulos de Jesús, ¿será también para nosotros, la iglesia?
En Colosenses 2:15 vemos como es que Satanás y los demonios fueron vencidos en la cruz: “y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.”
En Efesios 1:19-22 vemos como es que Jesús dio toda la
autoridad sobre Satanás y los demonios a la iglesia, la cual es su
cuerpo y Él la cabeza: “Y cuál la supereminente grandeza de su
poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder
de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y
sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo
principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se
nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; y sometió
todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las
cosas a la iglesia.”
Esta misma verdad la vemos en el relato de la Gran Comisión en Mateo 28:18 y Marcos 16:17: “Y
Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el
cielo y en la tierra. . . Y estas señales seguirán a los que creen: En
mi nombre echarán fuera demonios. . . .”
La iglesia, y nosotros individualmente que la formamos,
hemos recibido autoridad para echar fuera demonios en el nombre de
Jesús.
No debemos temer a Satanás y sus demonios recordemos que Jesús ya los venció en la cruz, recordemos lo que dice 1 Juan 4:4: “Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.”
Tenemos la victoria por la obra de Jesús en la cruz.
Finalmente veamos cual es el destino de los demonios: “Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles” (Mateo 25:41).
Su fin será ir al infierno junto a su príncipe.