Satanás ha apelado a las mismas
tácticas desde el principio, podemos verlo desde la misma creación,
cuando elaboró su plan para adueñarse de la cración.
En Génesis 3:1-6 vemos como trabajo con Eva en la tentación: “Pero
la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que
Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha
dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la
serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del
fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de
él, ni le tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a
la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él,
serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y
el mal. Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era
agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y
tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así
como ella” (Reina Valera 1960).
Aquí se ve claramente el como Satanás manipuló a Eva torciendo las escrituras y diciéndole una verdad a medias.
Usó la táctica con la que envenenaron a
Blancanieves, le trajo a Eva una manzana podrida que externamente había
sido decorada para verse muy bien.
Jesús mismo en su ministerio tambié
tuvo que enfrentarse a una situación similar, cuando fue tentado por el
diablo en Lucas 4:1-12.
Veamos este pasaje en la versión Reina Valera 1960.
Jesús, lleno del Espíritu Santo,
volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto por
cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió nada en aquellos
días, pasados los cuales, tuvo hambre.
Entonces el diablo le dijo: Si eres
Hijo de Dios, dí a esta piedra que se convierta en pan.Jesús,
respondiéndole, dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre,
sino de toda palabra de Dios.
Y le llevó el diablo a un alto
monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra. Y le
dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos;
porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy. Si tú
postrado me adorares, todos serán tuyos. Respondiendo Jesús, le dijo:
Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y
a él solo servirás.
Y le llevó a Jerusalén, y le puso
sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate
de aquí abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti,
que te guarden; y, en las manos te sostendrán, para que no tropieces
con tu pie en piedra. Respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No
tentarás al Señor tu Dios.
Y cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se apartó de él por un tiempo.
Aquí Jesús se enfrentó con el diablo,
pero no se dejó vencer y nos mostró el camino para caminar en esa
victoria que es vencerlo por medio de la Palabra de Dios.
Así que no depende de Dios, ni del
diablo que seamos oprimidos y atados, depende solamente de nosotros,
porque la obra de victoria ya fue hecha.