En Deuteronomio 28:15-68 vemos que parte de la maldición de la leyeran las enfermedades; Cristo nos redimió de la maldición de laenfermedad.
En Mateo 18:16 dice: “Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra.”
Como queremos demostrar que Cristo nos redimió de la enfermedadveamos 3 testigos que nos dicen que Cristo nos redimió de la enfermedad.
Nuestro primer testigo es Isaías.
En Isaías 53:4-5 se ve el primer testimonio de que Jesús nos redimió de la enfermedad: “Ciertamentellevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotrosle tuvimos por azotado, herido de Dios y abatido. Mas él herido fue pornuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestrapaz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.”
En este pasaje Isaías esta dando una mirada hacia el futuro. 800años antes del nacimiento de Jesús, nos da una imagen de la obra deJesús.
En este pasaje vemos la doble obra de la redención: El perdón de pecados y la sanidad de nuestros cuerpos.Notemos que ambas van de la mano; Dios colocó la salvación y la sanidaden un mismo paquete. En la cruz Jesús pagó el precio de nuestrasalvación y sanidad.
Nuestro segundo testigo es Mateo.
En Mateo 8:17, nos da su testimonio citando a Isaías: “Para quese cumpliese lo dicho por el profeta Isaías cuando dijo: El mismo tomónuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias.”
Mateo nos da una mirada al presente; recordemos que él fue untestigo presencial del ministerio de Jesús. Él nos está declarando queJesús tomó nuestras enfermedades en su cuerpo.
Nuestro tercer testigo es Pedro.
En 1 Pedro 2:24, nos da su testimonio diciendo: “Quien llevó élmismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros,estando muertos a los pecados vivamos a la justicia; y por cuya heridafuisteis curados.”
Pedro nos da una mirada hacia el pasado; aunque fue un testigopresencial de la obra de Jesús, aquí esta recordando las cosas quesucedieron unos treinta años antes.
continuará. . .


