La Autoridad que hay en el Nombre de Jesús

Tenemos autoridad en el Nombre de Jesús.

Cuando Jesús se le  apareció a Juan en la isla de Patmos, le dijo: “Cuando
le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí,
diciéndome: No temas;  yo soy el primero y el último; y el que vivo, y
estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén.
Y tengo las llaves de la muerte y del Hades.”
(Apocalipsis 1:18).

Todavía recuerdo la sensación que tuve cuando al cumplir los 15 años
me dieron mi propio juego de llaves de la casa, en ese momento me sentí
el dueño del mundo, tenía la autoridad de entrar y salir cuando
quisiese de la casa.

Es un hecho que él que tiene las llaves tiene la autoridad;
Jesucristo recibió las llaves de autoridad en el cielo y en la tierra.

En Mateo 28:18 el dijo: “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.”

Una traducción más exacta de la palabra “potestad” es “autoridad”, veamos como tradujeron esta palabra en otras versiones:

Biblia Latinoamericana

Jesús se acercó y les habló así: “Me ha sido dada toda autoridad en el Cielo y en la tierra.”

Versión Castilian

Pero él, acercándose, les dijo: Yo he recibido toda autoridad en el cielo y en la tierra.

La Biblia de las Américas

Y acercándose Jesús, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra.

Reina Valera Actualizada

Jesús se acercó a ellos y les habló diciendo: “Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra

La persona que tiene las llaves es la persona autorizada. Jesús está diciendo aquí: “Yo soy la Persona autorizada, yo tengo la autoridad”.

Poco antes de subir para sentarse a la diestra del Padre, Jesús dijo: “He recibido toda autoridad en el cielo y en la tierra.”

Y luego hizo esta poderosa declaración: “Y estas señales seguirán a los que creen: EN MI NOMBRE…” (Marcos 16:17).

En ese momento Jesús nos está autorizando para usar su nombre; nos
da la autoridad para usar el nombre que es sobre todo nombre; ese
nombre que esta por encima de cualquier otro nombre en los tres mundos,
en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra.

Podemos juntar los dos versos, ya que ambos nos dan la idea total de
lo que Jesús estaba diciendo, y ponerlo así: “He recibido toda
autoridad en el cielo y en la tierra; por tanto, id. . .estas  señales
seguirán a los que creen: EN MI NOMBRE, echarán fuera demonios;
hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes; y si 
bebieran cosa mortífera, no les hará daño alguno; sobre los enfermos
pondrán las manos y sanarán  (Mateo 28:18-19; Marcos 16:17,18).

La iglesia primitiva conocía bien de esta verdad; en el libro de
Hechos podemos ver una y otra vez como usaron ese nombre tan
maravilloso.

En Hechos 16 podemos ver como Pablo usó el nombre de Jesús para
echar fuera el demonio de una adivina que estorbaba la predicación de
la Palabra:

Hechos 16:16-19

16 Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al
encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba
gran ganancia a sus amos, adivinando.

17 Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos
hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de
salvación.

18 Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, éste
se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que
salgas de ella. Y salió en aquella misma hora.

19 Pero viendo sus amos que había salido la esperanza de su
ganancia, prendieron a Pablo y a Silas, y los trajeron al foro, ante
las autoridades.

Estamos autorizados para echar fuera demonios en el nombre de Jesús y ellos tienen que irse.

Innumerables veces he visto como la gente ha sido sanada sea usando
el nombre de Jesús contra la enfermedad o imponiendo las manos en el
nombre de Jesús.

En las campañas suelo usar la sanidad en masa para ministrar la
sanidad divina, no hace falta dar un gran grito sino conocer el poder
que respalda a este maravilloso nombre.

Sencillamente les explico lo que la Biblia enseña acerca de la
sanidad divina y luego les pido que pongan su nombre en el lugar de la
enfermedad y de la forma más simple y calmada les digo: “Sean sanos en el nombre de Jesús” y puedo ver como las sanidades empiezan a ocurrir.

Tenemos un nombre que es sobre todo nombre y tenemos la autoridad de usarlo contra el nombre de cualquier enfermedad.

En Mateo 8 podemos ver un ejemplo de la autoridad que tenemos:

Mateo 8:5-10

5 Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole,

6 y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado.

7 Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré.

8 Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente dí la palabra, y mi criado sanará.

9 Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis
órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a
mi siervo: Haz esto, y lo hace.

10 Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe.

¿Qué dijo este centurión romano para dejar a Jesús tan admirado?

Dijo estas palabras: “Solo di la Palabra. Así como estoy sobre
estos cien hombres que obedecen mis órdenes, Tú fuiste colocado sobre
la enfermedad. Tú eres Señor sobre los demonios y las leyes de la
naturaleza. Tienes autoridad sobre el dolor y la enfermedad. Solo debes
hablar, y los dolores y las enfermedades te obedecerán”.

Debemos usar la autoridad que tenemos en el nombre de Jesús.