Somos Bendecidos Con
El Creyente Abraham

 

Veamos que es
lo que la Biblia dice al respecto:

 

Génesis
12:1-3

1 Pero Jehová
había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu
padre, a la tierra que te mostraré.

2 Y haré de
ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás
bendición.

3 Bendeciré a
los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en
ti todas las familias de la tierra.

 

Abraham es
nuestro ejemplo de lo que es una persona prospera. El es llamado el padre de la
fe; en su vida podemos ver la bendición económica que viene sobre una persona
que camina con Dios.

 

Notemos que
Dios le dice que el sería bendito y que bendeciría a los que lo bendijesen. Para
poder bendecir primero debemos ser bendecidos.

 

Gálatas
3:8-9

8 Y la Escritura,
previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano
la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.

9 De modo que
los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham.

 

Nosotros no
solo somos bendecidos por medio de Abraham, sino que la bendición de Abraham nos
pertenece por medio de la obra de Jesús.

 

Gálatas
3:13-14,29

13 Cristo nos
redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está
escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero),

14 para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a
los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del
Espíritu.

29 Y si vosotros sois
de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la
promesa

 

Nosotros que
somos de Cristo tenemos la misma clase de bendición que Abraham tuvo mientras
estuvo en la tierra.

 

Génesis
13:1-2

1 Subió, pues,
Abram de Egipto hacia el Neguev, él y su mujer, con todo lo que tenía, y con él
Lot.

2 Y Abram era
riquísimo en ganado, en plata y en oro.

 

Abraham era
riquísimo, el tenía abundante ganado, plata y oro; la Biblia nos enseña que
tenemos la bendición que Abraham tuvo por medio de la obra de Jesús en la
cruz.

 

Por otro
lado, Dios no ha cambiado, si Él hizo algo por alguien el día de ayer, lo hará
por ti el día de hoy, porque el no hace acepción de
personas.

 

Santiago
1:17

17 Toda buena
dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el
cual no hay mudanza, ni sombra de variación.

 

Romanos
2:11

11 porque no hay
acepción de personas para con Dios.

 

Si Dios no ha
cambiado y no hace acepción de personas, eso significa que si Dios hace algo por
una persona, también lo hará por ti.

 

Hace poco un
amigo mío recibió una ofrenda  de 1200
para viajar a Estados Unidos, y yo le dije: “Gloria a Dios, yo me pongo en la
cola, si Dios te bendijo así, también lo hará conmigo.” Solo debemos ponernos en
la cola de la bendición de Dios porque lo que tu deseas está en
camino.

 

Ahora, si
Dios hizo ayer rico a Abraham, el lo hará contigo hoy porque el sigue siendo el
mismo Dios, el no perdió la receta del maná y te lo enviará cuando lo necesites,
las bendiciones financieras están a tu disposición.

 

Génesis
24:29-35

29 Y Rebeca tenía
un hermano que se llamaba Labán, el cual corrió afuera hacia el hombre, a la
fuente.

30 Y cuando vio
el pendiente y los brazaletes en las manos de su hermana, que decía: Así me
habló aquel hombre, vino a él; y he aquí que estaba con los camellos junto a la
fuente.

31 Y le dijo:
Ven, bendito de Jehová; ¿por qué estás fuera? He preparado la casa, y el lugar
para los camellos.

32 Entonces el
hombre vino a casa, y Labán desató los camellos; y les dio paja y forraje, y
agua para lavar los pies de él, y los pies de los hombres que con él venían.

33 Y le pusieron
delante qué comer; mas él dijo: No comeré hasta que haya dicho mi mensaje. Y él
le dijo: Habla.

34 Entonces dijo:
Yo soy criado de Abraham.

35 Y Jehová ha
bendecido mucho a mi amo, y él se ha engrandecido; y le ha dado ovejas y vacas,
plata y oro, siervos y siervas, camellos y
asnos.

 

¿De donde
sacó Abraham estás bendiciones? Se las dio Dios. Y si nosotros hacemos las
mismas cosas que Abraham hizo también tendremos las bendiciones que Dios le
dio.

 

Romanos
4:9-12

9 ¿Es, pues, esta
bienaventuranza solamente para los de la circuncisión, o también para los de la
incircuncisión? Porque decimos que a Abraham le fue contada la fe por justicia.

10 ¿Cómo, pues,
le fue contada? ¿Estando en la circuncisión, o en la incircuncisión? No en la
circuncisión, sino en la incircuncisión.

11 Y recibió la
circuncisión como señal, como sello de la justicia de la fe que tuvo estando aún
incircunciso; para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados, a
fin de que también a ellos la fe les sea contada por justicia;

12 y padre de
la circuncisión, para los que no solamente son de la circuncisión, sino que
también siguen las pisadas de la fe que tuvo nuestro padre Abraham antes de ser
circuncidado.

 

Si queremos
ser prosperados como Abraham tenemos que seguir las mismas pisadas de fe que el
tuvo. Nuestra vida debe ser un ejemplo de obediencia a la Palabra de
Dios.

 

 

Jesús Recibe Nuestros
Diezmos

 

Génesis
14:17-20

17 Cuando
volvía de la derrota de Quedorlaomer y de los reyes que con él estaban, salió el
rey de Sodoma a recibirlo al valle de Save, que es el Valle del Rey.

18
Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y
vino;

19 y le
bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y
de la tierra;

20 y bendito sea
el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los
diezmos de todo.

 

Aquí vemos que
Abraham era un diezmador, y notemos que el diezmó 400 años antes que se diese la
ley, y antes que se diese la circuncisión como señal del pacto. Eso nos dice que
nosotros como creyentes debemos seguir esas pisadas de fe y entregar nuestros
diezmos al Señor.

 

Hebreos
7:1-10

1 Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que
salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo,

2 a quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa
primeramente Rey de justicia, y también Rey de Salem, esto es, Rey de paz;

3 sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días,
ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para
siempre.

4 Considerad, pues, cuán grande era éste, a quien aun Abraham el
patriarca dio diezmos del botín.

5 Ciertamente los que de entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio,
tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es decir, de
sus hermanos, aunque éstos también hayan salido de los lomos de Abraham.

6 Pero aquel cuya genealogía no es contada de entre ellos, tomó de
Abraham los diezmos, y bendijo al que tenía las promesas.

7 Y sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor.

8 Y aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales; pero allí, uno
de quien se da testimonio de que vive.

9 Y por decirlo así, en Abraham pagó el diezmo también Leví, que recibe
los diezmos;

10
porque aún estaba en los lomos de su padre cuando Melquisedec le salió al
encuentro.

 

Aquí,
Abraham, nuestro padre de la fe, le está dando los diezmos a Melquisedec, un
hombre del que solo se sabe que era el sacerdote del Dios Altísimo, 400 años que
se diese la ley. Es decir el diezmo era algo que Dios había establecido antes
que se diese la ley.

 

Muchas
personas no diezman porque piensan que el diezmo era solo para la gente que
estaba en el Antiguo Pacto, es decir para el pueblo de Israel, pero Abraham
estaba diezmando antes que se diese la ley.

 

Por otro
lado, el autor de Hebreos esta escribiendo una carta para la iglesia, y dice que
el diezmo era recibido entonces, en plena época de la iglesia, por hombres
mortales; es decir el diezmo era recogido por la iglesia. No nos dice que la
práctica había cesado con el Nuevo Pacto, sino que la recolección de diezmos
seguía vigente.

 

El dar el
diezmo es una práctica que empezó antes de la ley, continuó durante el periodo
de la ley, y continua vigente ahora que estamos en el periodo de la
gracia.

 

Una cosa mas
que podemos ver en este verso es que aunque hombres mortales reciben os diezmos
aquí en la tierra, en el cielo los está recibiendo nuestro Sumo Sacerdote,
Jesucristo.

Y así como
Melquisedec bendijo a Abraham, igualmente Jesús nos bendice cada vez que
entregamos nuestros diezmos a la iglesia.