Creación y Caída del Hombre - Parte 4
Hemos visto que el hombre fue creado a la imagen y semejanza de Dios, es decir como un ser espiritual, y a la vez un ser trino, pues tenía un espíritu, un alma y un cuerpo.
Adán fue colocado en la tierra como el gobernador de este mundo, se le dio dominio y autoridad sobre toda la creación; y se le encargo como tarea cuidar del huerto de Edén. Se le dio inteligencia, de hecho el le puso nombre a todos los animales que existían, Dios le dio una compañera (Eva); vivía en un lugar de gran abundancia, donde la felicidad y alegría reinaban. Solo se le dio una advertencia: “mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Génesis 2:16-17).
Ese momento Dios le dio algo al hombre, el libre albedrío; es decir, la capacidad de elegir su propio destino. El hombre podía decidir si es que iba a vivir o a morir; la decisión no era de Dios sino de él. Pero en Génesis 3:1-6 vemos que el hombre decidió desobedecer a Dios; en realidad, el estaba en su derecho pues Dios le había dado la libertad de tomar sus propias decisiones y elegir su destino, pero decidió mal, falló en el blanco.
Ese el significado del pecado, fallar en el blanco. Adán pudo haber cumplido su meta y propósito pero el decidió pecar y morir.
En Romanos 5:12 nos dice lo que paso: “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.”
El pecado había entrado al mundo, y con el la muerte, pues en Romanos 6:23 dice que la paga del pecado es la muerte. Sin embargo, vemos que apenas Adán pecó no murió físicamente, sino que siguió viviendo hasta una edad avanzada.
Creación y Caída del Hombre - Parte 3
En Hebreos 4:12 hablando de la diferencia entre el espíritu y el alma dice: “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.” Veamos como lo dice la Biblia de Jerusalén: “Ciertamente, es viva la Palabra de Dios y eficaz, y más cortante que espada alguna de dos filos. Penetra hasta las fronteras entre el alma y el espíritu, hasta las junturas y médulas; y escruta los sentimientos y pensamientos del corazón”; y en la Biblia de las Américas lo dice así: “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de dos filos; penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas y los tuétanos, y es poderosa para discernir los pensamientos y las intenciones del corazón”.
Notemos que entre el espíritu y el alma hay una frontera o división, es decir son dos cosas distintas, aunque están unidas, son parte de un todo, que es la persona. Por eso los separamos para poder estudiarlos.
En 1 Corintios 14:14 podemos ver la diferencia: “Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto.” La Biblia de Jerusalén nos da más luces acerca de esto: “Porque si oro en lengua, mi espíritu ora, pero mi mente queda sin fruto”.
El espíritu ora, pero el entendimiento o la mente, que es parte del alma, queda sin fruto. Es decir, podemos ver que el espíritu y el alma son y tienen funciones diferentes.
Definiendo:
El espíritu es la parte central, el hombre interior, el verdadero yo del hombre.
El alma es la parte pensante del hombre, donde se encuentran las emociones, las decisiones y pensamientos del hombre.
El cuerpo es la parte externa del hombre, el hombre exterior, la casa en la cual vivimos.
Creación y Caída del Hombre - Parte 2
El espíritu es la parte central del hombre, el verdadero yo del hombre.
Cuando el cuerpo físico del hombre muere y es enterrado, el espíritu sigue vivo. Es la parte eterna del hombre. El espíritu nunca puede morir, y como hombre es un espíritu tampoco muere.
En Filipenses 1:23-24 Pablo se encuentra en una disyuntiva, no sabe si quedarse en la tierra o ir al Cielo: “Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor; pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros.”
Notemos que Pablo dice que sea que muera físicamente o que se quede en la tierra él iba a seguir vivo.
Leamos 2 Corintios 4:16: “Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día.” La Biblia en Lenguaje Sencillo nos aclara la idea: “Por eso no nos desanimamos. Aunque nuestro cuerpo se va gastando, nuestro espíritu va cobrando más fuerza”.
Hay un hombre interior y un hombre exterior, el hombre interior es el espíritu, y el exterior es nuestro cuerpo.
El hombre exterior, el cuerpo, no es nuestro verdadero yo, es la casa donde vive el hombre interior que es el verdadero yo.
Podemos definir entonces que el espíritu es el verdadero yo del hombre, el hombre interior, el cual es eterno.
También podemos definir que el cuerpo es el hombre exterior, la casa donde vivimos.
Creación y Caída del Hombre - Parte 1
En los tres primeros capítulos de Génesis vemos la historia de la creación y caída del hombre.
En Génesis 1:26-27 vemos que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza: “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.”
En 1 Tesalonicenses 5:23 dice: “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.”
El hombre es imagen de Dios en el sentido que es un ser espiritual, tal como Dios lo es (Juan 4:24); y es semejanza de Dios en el sentido que es trino como Dios.
El hombre posee tres partes: un espíritu, un alma y un cuerpo, que aunque los separamos por cuestión de estudio, es una unidad.
Los Atributos de Dios - Parte 4
Los Atributos Morales de Dios
Los atributos morales de Dios son las cualidades y características que le pertenecen por ser un Espíritu Santo e infinito.
1. Dios es Santo
El tema de la santidad de Dios ocupa un lugar principal en toda la Biblia. Por ejemplo, en el Libro del profeta Isaías se le llama "Santo" unas 33 veces.
Este es el atributo sobresaliente de Dios, ya que los otros atributos dependen de Su santidad.
La santidad de Dios quiere decir que Dios esta completamente separado de la maldad y del pecado y es totalmente puro y perfecto.
En el Salmo 99:9; Isaías 6:3 y Apocalipsis 4:8 entre otros dice que Dios es Santo.
Veamos lo que dice en Isaías 57:15: “Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.”
El nombre de Dios es “el Santo,” y Él habita en la santidad.
Esa santidad es la que lo hace odiar el pecado y separarse del pecador: “He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír” (Isaías 59:1-2).
También por ese motivo es que demanda Santidad de nosotros: “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (Hebreos 12:14).
2. Dios es Justo
Esto significa que Dios es recto en todo lo que hace.
Debido a Su santidad, Dios tiene que ser justo en todo para no poder equivocarse.
En el Salmo 119:137 dice: “Justo eres tú, oh Jehová, Y rectos tus juicios.” Y en el Salmo 145:17 dice: “Justo es Jehová en todos sus caminos, y misericordioso en todas sus obras.”
En su justicia Dios siempre castiga al pecado, la maldad y la rebelión (Salmo 11:4-7; Nehemías 9:33).
Pero también en su justicia Dios siempre cumple sus promesas: “Tú eres, oh Jehová, el Dios que escogiste a Abram, y lo sacaste de Ur de los caldeos, y le pusiste el nombre Abraham; 8y hallaste fiel su corazón delante de ti, e hiciste pacto con él para darle la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del jebuseo y del gergeseo, para darla a su descendencia; y cumpliste tu palabra, porque eres justo” (Nehemías 9:7-8).
En su justicia Dios perdona al que se arrepiente y convierte a Cristo: “Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá” (Romanos 1:17).
Y finalmente, en Su justicia, Dios siempre recompensa a los fieles: “Pero en cuanto a vosotros, oh amados, estamos persuadidos de cosas mejores, y que pertenecen a la salvación, aunque hablamos así. Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún” (Hebreos 6:9-10).
Dios no se olvida de nuestro servicio para Él.
3. Dios es Amor
Cuando hablamos de amor, también nos referimos a su compasión y misericordia por nosotros.
En 1 Juan 4:8 vemos que Dios es amor: “El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.”
El amor de Dios es una de sus características mas grandes, sino la mayor; ya que en su amor el envió a Su ser más preciado a su Hijo único para morir por nosotros.
Como dice en Juan 3:16:“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”
Si Dios nos amó de tal manera nosotros también caminemos en ese amor.

