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Desarrollando Fe en el Nombre de Jesús
Desarrollando Fe en el Nombre de Jesús
En el libro de Hechos podemos ver la importancia de tener fe en el Nombre de Jesús.
Cuando Pedro les explicaba a los israelitas como fue sanado el cojo que se sentaba en la puerta del templo llamado la Hermosa les dijo: “Y por la fe en su nombre, a éste, que vosotros veis y conocéis, le ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado a éste esta completa sanidad en presencia de todos vosotros” (Hechos 3:16).
En este capítulo final del libro veremos la importancia de desarrollar fe en el nombre de Jesús.
En Romanos 10:17 vemos cual es la manera bíblica de desarrollar la fe: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”
Para poder entender mejor la fe veamos los términos griegos que se usan para palabra. Nuevo Testamento encontramos dos palabras:
La primera es logos. Logos nos habla de toda la Biblia en conjunto, toda junta en un paquete. La Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis.
La segunda es rhema. Rhema nos habla de una materia especifica, de un tema de la Palabra de Dios.
La base de la fe es la Palabra de Dios; por eso, debemos entender que aspecto de la Palabra de Dios se necesita, para poder conseguirla.
En Romanos 10:17, se utiliza la palabra rhema; es decir, la fe viene cuando estamos oyendo una y otra vez un tema especifico de la Palabra de Dios; en este caso específico lo que dice acerca del nombre de Jesús.
Notemos que la fe no viene por oír una sola vez la Palabra, sino por el oír de una manera continua la Palabra de Dios.
Mucha gente no recibe de Dios, porque no se toman tiempo para dejar que la fe crezca en su corazón. A lo largo de la Biblia podemos ver que debemos ser diligentes en nuestro estudio de la Palabra.
En Josué 1:7-9 dice: “Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartara de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditaras en el, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en el está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.”
En este pasaje vemos que Dios le dice a Josué, que la clave para el éxito en la vida se encuentra en el estudio diario de la Palabra de Dios. No solo una vez a la semana sino algo constante.
Si queremos tener fe en el Nombre de Jesús necesitamos pasar tiempo en la Palabra de Dios para poder llegar a entenderlo y poder disfrutar de sus beneficios.
Algo que nos ayudará para nuestro objetivo es hacer un estudio temático acerca del Nombre de Jesús.
Un estudio temático consiste en buscar todos los versos que hablan acerca del tema para meditarlos, estudiarlos y sacar una conclusión.
Al hacer esto podremos entender claramente lo que la Biblia habla del Nombre de Jesús y podremos desarrollar una fe fuerte en él.
Aquí les dejo todos los versos que hablan del Nombre de Jesús para ayudarlos a desarrollar una fe fuerte en el nombre de Jesús:
Mateo 1.21
21 Y ella dará a un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.
Mateo 1.23
23 He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.
Mateo 1.24, 25
24 Jos, despertando del sueño, hizo como el ángel del Señor le ordenara, y recibió a su mujer.
25 Y no la conoció hasta que dio a luz a su hijo, el primogénito; y le puso el nombre de Jesús.
Mateo 10.22
22 Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.
Mateo 12.18, 21
18 Este es mi siervo a quien escogí, mi amado, en quien se complace mi alma. Pondré mí espíritu sobre él, y a los gentiles anunciará el juicio.
21 En su nombre esperarán los gentiles.
Mateo 18.5
5 Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe.
Mateo 18.19, 20
19 Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.
20 Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.
Mateo 19.29
29 Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna.
Mateo 28.19
19 Por tanto, id y haced discípulos en todas las naciones, bautizándolas en nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Marcos 9.38-41
38 Y Juan le respondió, diciendo: maestro, vimos a uno que en tu nombre expulsaba demonios, el cual no nos sigue; y nosotros se lo prohibimos, porque no nos sigue.
39 Jesús, sin embargo, dijo: no le prohibáis, porque nadie hay que realice milagros en mi nombre y pueda después hablar mal de mí.
40 porque quien no es contra mí está a favor de mí.
41 por tanto cualquier que vos de de beber un vaso de agua en mi nombre por que sois discípulos de Cristo, en verdad os digo que no perderá su galardón.
Marcos 16.17, 18
17 estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas;
18 tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.
Lucas 10.17
17 Y volvieron los setenta con alegría, diciendo: Señor, por tu nombre, hasta los demonios se nos sujetan.
Lucas 24.46, 47
46 …y así convenía que el Cristo padeciese y al tercer día, resucitase de entre los muertos;
47 y, en su nombre se predicase el arrepentimiento y la remisión de los pecados, en todas las naciones, comenzando por Jerusalén.
Juan 1.12
12 Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.
Juan 2.23
23 Y, estando él en Jerusalén por la pascua, durante la fiesta, muchos viendo las señales que hacia, creyeron en su nombre.
Juan 3.18
18 Quien cree en el no es condenado; pero en que no cree ya está condenado por cuanto no creyó en el nombre del Unigénito Hijo de Dios.
Juan 14:13, 14
13 Todo cuanto pidáis en mi nombre yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el hijo.
14 Si pidiereis alguna cosa en mi nombre yo lo haré.
Juan 14.26
26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.
Juan 15.16
16 No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.
Juan 16.23, 24, 26
23 En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo que todo cuanto pisáis al padre en mi nombre, él vos lo ha de dar.
24 Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid y recibiréis…
26 En aquel día pediréis en mi nombre…
Juan 20.31
31 Pero estás fueron escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.
Hechos 2.21
21 Y todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo.
Hechos 2.38
38 y Pedro dijo: arrepiéntanse, y cada uno de vosotros sea bautizado en el nombre de Jesucristo para el perdón de los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo.
Hechos 3.6
6 Y Pedro dijo: no tengo plata ni oro, pero lo que tengo, eso te doy. En el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.
Hechos 3.16
16 Por la fe en su nombre, a este, que vosotros veis y conocéis, lo ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado a este, esta completa sanidad en presencia de todos vosotros.
Hechos 4.7, 8, 10, 12, 17, 18
7 Y poniéndolos en medio, les preguntaron: ¿con que poder o en nombre de quien hiciste esto?
8 Entonces, Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo:…
10 Es conocido de todos vosotros y de todo el pueblo de Israel, que en nombre de Jesucristo nazareno, aquel a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucito de los muertos, en nombre de ese es que este está sano delante de todos vosotros.
12 Y ningún otro hay salvación, porque también debajo del cielo ningún otro nombre hay dado a los hombres, por el cual debamos de ser salvos.
17 Sin embargo, para que no se divulgue más entre el pueblo, amenacémoslos para que no hablen mas en ese nombre a ningún hombre.
18 Y llamándolos, les dijeron que a nadie hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús.
Hechos 4.29, 30
29 Y ahora, Señor, mira sus amenazas y concede a tus siervos que con toda osadía hablen tu palabra;
30 mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades, señales y prodigios mediante el nombre de tu santo hijo Jesús.
Hechos 5.28, 40, 41
28 ¿No os mandamos estrictamente que no enseñarais en ese nombre? Pero ahora habéis llenado Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de ese hombre.
40 Estuvieron de acuerdo con él. Entonces llamaron a los apóstoles y, después de azotarlos, les ordenaron que no hablaran en el nombre de Jesús; y los pusieron en libertad.
41 Ellos salieron de la presencia del concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del nombre.
Hechos 8.12
12 Pero creyendo en Felipe, quien les predicaba acerca del reino de Dios y del nombre de Jesucristo, se bautizaban tanto hombres como mujeres.
Hechos 9.14-16
14 Y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre.
15 el Señor le dijo: ve, por que instrumento escogido me es este para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, de reyes y de los hijos de Israel,
16 por que yo le mostrare cuánto le es necesario padecer por mi nombre.
Hechos 9.21, 27, 29
21 Todos los que oían estaban atónitos y decían: ¿no es este el que asolaba en Jerusalén a los que invocaban este nombre, y a eso vino acá, para llevarlos presos ante los principales sacerdotes?
27 Entonces Bernabé, tomándolo, lo trajo a los apóstoles y les contó cómo Saulo había visto en el camino al Señor, el cual le había hablado, y cómo en Damasco había hablado valerosamente en el nombre de Jesús.
29 Y hablaba con valentía en el nombre del Señor, y discutía con los griegos; pero estos intentaban matarlo.
Hechos 10.43
43 De este dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él crean recibirán perdón de pecados por su nombre.
Hechos 10.48
48 Y mando que fuesen bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase con ellos por algunos días.
Hechos 15.25, 26
25 Nos ha parecido bien, habiendo llegado a un acuerdo, elegir varones y enviarlos a vosotros con nuestros amados Bernabé y Pablo,
26 hombres que han expuesto su vida por el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
Hechos 16.18
18 Esto lo hizo por muchos días, hasta que, desagradando a Pablo, se volvió él y dijo al espíritu: te mando en el nombre de Jesucristo que salgas de ella, y salio en aquella misma hora.
Hechos 19.5
5 Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús.
Romanos 1.5
5 Por medio de él recibimos la gracia y el apostolado para conducir a todas las naciones a la obediencia de la fe por amor de su nombre.
Romanos 10.13
13 Ya que todo aquel que invoque el nombre del Señor; será salvo.
1 Corintios 1.2
2 La iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro.
1 Corintios 1.10
10 Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y un mismo parecer.
1 Corintios 6.11
11 Y es lo que algunos eran, pero ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús y por el espíritu de nuestro Dios.
Efesios 5.20
20 Dando siempre gracias por todo a nuestro Dios y padre, en nombre de nuestro Señor Jesucristo.
Filipenses 2.9-11
9 Por lo que también Dios lo exalto soberanamente sobre todas las cosas y le dio un nombre que es sobre todo nombre,
10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, en la tierra, y debajo de la tierra,
11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios padre.
Colosenses 3.17
17 Y todo lo que hacéis, sea de palabra o por obras, haced todo en nombre del Señor Jesús, dando por él gracias a Dios padre.
2 Tesalonicenses 1.12
12 Para que el nombre de nuestro Señor Jesucristo sea glorificado en vosotros, y vosotros en él, conforme la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo.
2 Timoteo 2.19
19 Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: conoce el Señor a los que son suyos y todo aquel que invoque el nombre de Cristo apártese de maldad.
Hebreos 1.4
4 Hecho tanto superior a los ángeles cuanto que heredó más excelente nombre que ellos.
Hebreos 6.10
10 Por que Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndolos aún.
Hebreos 13.15
15 Por tanto, ofrezcamos siempre, por medio de él sacrificio de alabanza a Dios, esto es, el fruto de labios que confiesan su nombre.
Santiago 5.14
14 ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia para que oren por él, ungiéndolo con aceite en el nombre del Señor.
1 Pedro 4.14
14 Si, por el nombre de Cristo, sois ultrajados, sois bienaventurados, porque el glorioso espíritu de Dios reposa sobre vosotros.
1 Juan 2.12
12 Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre.
1 Juan 3:23
23 Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado.
1 Juan 5.13
13 Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna y para que creáis en el nombre del hijo de Dios.
Apocalipsis 19.12, 13, 16
12 Sus ojos eran como llama de fuego; en su Cabeza tenía muchas diademas y tenía escrito un nombre que ninguno conocía sino él mismo.
13 Estaba vestido de una ropa teñida en sangre y su nombre es: la palabra de Dios.
16 En su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: rey de reyes y Señor de Señores.
Apocalipsis 22.3, 4
3 Y no habrá más maldición. El trono de Dios y del cordero estará en ella, sus siervos lo servirán,
4 verán su rostro y su nombre estará en sus frentes.
Tomemos tiempo para estudiar y meditar estas escrituras para que la fe en el nombre de Jesús crezca en nuestros corazones y podamos declararlo con nuestras bocas.
El Nombre de Jesús y los Demonios
El Nombre de Jesús y los Demonios
Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios. . .
- Marcos 16:17
En este capítulo veremos la autoridad que tenemos sobre los demonios en el Nombre de Jesús.
Un problema que tiene la gente es que ha sobredimensionado a Satanás y los demonios, les dan más autoridad que la que en realidad tienen; pero como vimos antes ya han sido despojados, desarmados y se les ha quitado todo poder; Jesús ya los venció y nos dio la autoridad sobre ellos.
¡Como debemos entonces enfrentarnos a ellos.
Lo primero que debemos saber es que las señales acompañan a los que creen.
El término creer es pisteuo y según Vine significa: Creer, ser persuadido de, y por ello fiarse de, confiar. Significa, en este sentido de la palabra, apoyarse en, no una mera creencia.
Debemos apoyarnos en la declaración de Jesús: “En mi nombre echar{an fuera demonios.”
Debemos estar persuadidos, convencidos y confiados que lo que Jesús dijo es la verdad y que va ha suceder lo que ha dicho.
Eso es fe, y la fe viene por el oír y el oír la Palabra de Dios; lo que nos dice que debemos depositar la Palabra de Dios continuamente en nosotros en cuanto al área de la autoridad que tenemos en el Nombre de Jesús para llegar a esa convicción.
Lo segundo que debemos hacer es conocer el valor del nombre de Jesús.
La autoridad que tenemos la desatamos mediante el uso del nombre de Jesús.
Juan 14:13-14
13 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
14 Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.
En este pasaje dice que debemos pedir en el nombre de Jesús. ¿A quien debemos pedirle?
Como hemos visto anteriormente, podemos escribir este pasaje de este modo: “Todo lo que demandes, o exijas, en mi nombre, yo lo haré”; ya que la frase “al Padre” no se encuentra en los originales.
Para los discípulos esto quedo bien claro; pues en Hechos 3:1-8 podemos ver como usaron el Nombre de Jesús:
Hechos 3:1-8
1 Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración.
2 Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo.
3 Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna.
4 Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos.
5 Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo.
6 Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.
7 Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos;
8 y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios.
Pedro y Juan sabían muy bien lo que tenían; sabía que podían usar su autoridad en el nombre de Jesús para traer una sanidad.
Nosotros como cuerpo de Cristo tenemos la autoridad y el derecho de usar el nombre de Jesús pero no la gente de mundo.
Hechos 19:13-16
13 Pero algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo.
14 Había siete hijos de un tal Esceva, judío, jefe de los sacerdotes, que hacían esto.
15 Pero respondiendo el espíritu malo, dijo: A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois?
16 Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando sobre ellos y dominándolos, pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos.
Es interesante ver que tanto los hijos de Esceva como el demonio, ellos conocían quien era Jesús.
Los hijos de Esceva sabían que había autoridad en el nombre pero ellos no tenían derecho a usarle porque no eran parte del cuerpo de Cristo.
Lo tercero es que debemos hacer algo con esa autoridad.
Hechos 16:16-18
16 Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando.
17 Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación.
18 Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora.
El verso 17 en la Biblia de Jerusalén nos dice lo que realmente decía la mujer: “Nos seguía a Pablo y a nosotros gritando: ‘Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, que os anuncian un camino de salvación.’”
Pablo no estaba predicando “un” camino de salvación, el predicaba el único camino de salvación.
Pablo hizo algo al respecto, él hecho fuera el espíritu de adivinación en el nombre de Jesús.
Nosotros hemos recibido la autoridad ahora debemos usarla.
Esto nos da más luz acerca de lo que debemos hacer para usar nuestra autoridad.
Santiago 4:7
7 Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.
El término someteos es jupotasso que es principalmente un término militar, ordenar abajo (jupo, debajo; tasso, ordenar). Denota: ponerse en sujeción, sujetarse.
Al someternos estamos poniéndonos bajo las ordenes de Dios; nos sometemos a Su Palabra; es decir, la aceptamos como una realidad en nuestras vidas.
Si Él ha dicho que tenemos autoridad, lo aceptamos como un hecho; si Él ha dicho que somos sanos por la llagas de Jesús, lo somos, lo aceptamos como un hecho; si Él dice que somos prósperos, lo somos.
Lo primero que hacemos es aceptar su Palabra como un hecho real para nosotros.
Lo segundo es resistir al diablo.
¿Cómo lo hacemos? Usando la Palabra de Dios y el nombre de Jesús.
Lo tercero es que el diablo huirá de nosotros.
El huirá, escapará de nosotros, como una mosca al ver un matamoscas.
Vayamos ahora a Primera de Pedro
1 Pedro 5:6-9
6 Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo;
7 echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.
8 Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar;
9 al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.
Vemos aquí el mismo principio de Santiago, humillarnos ante la poderosa mano de Dios, someternos a Él y Su Palabra.
Si Dios ha dicho algo es así; debemos creerle, no dependiendo de nuestras propias fuerzas sino de las del Señor.
Debemos ser sobrios y velar; es decir mantenernos firmes en la Palabra; no ir a derecha ni ha izquierda.
Y debemos resistirlo con la Palabra de Dios y el nombre de Jesús.
No le quedará más remedio que huir.
El Nombre de Jesús y la Sanidad Divina
El Nombre de Jesús y la Sanidad Divina
Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.
- Juan 14:13-14
Sigamos ampliando las cosas que vimos en el capítulo anterior para poder entender la relación entre el nombre de Jesús y la sanidad.
En Juan 14:13-14 dice que debemos pedir en el nombre de Jesús. ¿A quien debemos pedirle?
Una traducción literal de este pasaje sería: “Yo haré todo lo que pidas en mi nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pides algo en mi nombre lo haré.”
La frase “al Padre,” no se encuentra en el griego. Fue aumentada por los traductores Reina y Valera para contrastar ese pasaje con Juan 16:23-24. Las traducciones modernas de la Biblia han corregido esto.
Juan 14:13 (Biblia en Lenguaje Sencillo)
Yo haré todo lo que ustedes me pidan. De ese modo haré que la gente vea, a través de mí, el poder que tiene Dios el Padre.
Juan 14:13 (La Biblia de las Américas)
Y todo lo que pidáis en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
Juan 14:13 (Nueva Biblia de los Hispanos)
Y todo lo que pidan en Mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
Juan 14:13 (Nueva Versión Internacional)
Cualquier cosa que ustedes pidan en mi nombre, yo la haré; así será glorificado el Padre en el Hijo.
Aden{as las Biblias en Inglés no utilizan la frase “pedir al Padre”.
Al colocar esa frase se pierde lo que Dios quiere decirnos. Además, como hemos visto, la palabra que se usa para “pedir,” es una palabra que denota la acción de exigir o demandar.
Podemos escribir este pasaje de este modo: “Todo lo que demandes, o exijas, en mi nombre, yo lo haré.”
Para los discípulos esto quedo bien claro; pues en Hechos 3:1-16 podemos ver como usaron el Nombre de Jesús: “Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración. Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entran en el templo. Este cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna. Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos. Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo. Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y los tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entro con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios. Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios. Y le reconocían que era el que se sentaba a pedir limosna a la puerta del templo, la Hermosa; y se llenaron de asombro y espanto por lo que le había sucedido. Y teniendo asidos a Pedro y a Juan el cojo que había sido sanado, todo el pueblo, atónito, concurrió a ellos al pórtico de Salomón. Viendo esto Pedro, respondió al pueblo: Varones israelitas, ¿por qué os maravilláis de esto? ¿O por qué ponéis los ojos en nosotros, como si por nuestro poder o piedad hubiésemos hecho andar a este? El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús, a quien vosotros entregasteis y negasteis delante de Pilato, cuando este había resuelto ponerle en libertad. Mas vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que se os diese un homicida, y matasteis al autor de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos. Y por la fe en su nombre, a este, que vosotros veis y conocéis, le ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado a este completa sanidad en presencia de todos vosotros.”
En este pasaje vemos que el uso del nombre de Jesús fue lo que trajo sanidad a este hombre. Pedro no usó una oración para que este hombre sane. El demandó la sanidad de este hombre en el nombre de Jesús.
Nosotros también debemos usar el nombre de Jesús en contra de la enfermedad y el diablo.
No es a Dios a quien le demandemos que nos sane; en primer lugar, no fue El quien nos enfermó. Tampoco fue él quien te robó la salud; fue el diablo, él es el verdadero autor de la enfermedad.
Hay sanidad en el nombre de Jesús, solamente debes de usarlo y traerá sanidad a tu vida.
Cuando el diablo traiga enfermedad a tu vida, dile así: “Satanás, en el Nombre de Jesús, deja mi cuerpo ahora. Enfermedad, yo te ordeno salir de mi cuerpo en el nombre de Jesús.”
Tú tienes la autoridad, úsala ahora y recibe tu sanidad.
Otro aspecto del nombre de Jesús y la sanidad es cuando oramos al Padre en el Nombre de Jesús para recibirla.
En Juan 16:23-24 dice: “En aquel día no me preguntareis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido”.
Este método es diferente al anterior; mientras que en Juan 14:13-14 dice que usemos el nombre de Jesús en contra de la enfermedad; aquí nos dice que oremos al Padre en el Nombre de Jesús.
Esta es la oración del Nuevo Pacto. Cuando Jesús dijo: “En aquel día,” el se refería a un día que todavía no estaban viviendo. El día en que los apóstoles pasarían del Antiguo al Nuevo Pacto.
Cuando Jesús hizo esta declaración, ellos estaban todavía en el Antiguo Pacto, pues Jesús aun no había muerto, resucitado y ascendido al Cielo.
Sin embargo, estaba por llegar el día en que se iba a empezar el nuevo pacto, donde la gente podría orar al Padre en el Nombre de Jesús.
¿Cuál seria el resultado de ese beneficio que Jesús les estaba anunciando que pronto tendrían?
Todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.
De ahí vemos que la oración de la iglesia es orar al Padre en el Nombre de Jesús. No hay ningún otro nombre en el cual debemos orar.
Si el creyente quiere recibir algo de Dios en oración, debe ser hecho en el nombre de Jesús, y todo lo que pida lo recibirá. Y la sanidad está incluida en la oración.
Nuestra oración siempre es al Padre; no le pedimos a Jesús, ni al Espíritu Santo, ni a ningún ángel o persona, le pedimos a Dios. Esa es la forma bíblica.
Además en Juan 16:24 dice: “Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.”
¿Hay alguna persona que esté feliz de ser enferma? ¿Nuestro gozo se cumple cuando tenemos dolor?
Muchas veces he orado por gente con dolor, la tristeza y sufrimiento se reflejaba en su rostro, pero al recibir su sanidad en el nombre de Jesús, tu veías como cambiaba su rostro, podías ver el gozo y la felicidad en su rostro.
Tu gozo se cumplirá cuando tu le pidas al Padre que te que recibas la sanidad que proveyó para ti en su plan de redención en el nombre de Jesús, El responderá y la enfermedad se ira de tu cuerpo.
Hace unas semanas estaba compartiendo en una iglesia acerca el nombre de Jesús y la oración, al final los hice practicar lo que habíamos enseñado, llamé a los enfermos y les dije que haríamos una oración en el nombre de Jesús para recibir su sanidad.
Les dije que oren de esta manera: “Padre te pido recibir la sanidad que Cristo proveyó para mi en la cruz, creo que mi cuerpo es sanado en el Nombre de Jesús.”
Solo una sencilla oración al Padre en el Nombre de Jesús y todos fueron sanados
Pídele ahora al Padre recibir tu sanidad en el nombre de Jesús, y la tendrás.
El Nombre de Jesús y la Oración
El Nombre de Jesús y la Oración
La mayoría de los cristianos sabe que puede usar el Nombre en oración; pero no se imaginan la plenitud de lo que significa.
Algunos repiten el Nombre como si fueran loros; pero no les funciona; otros ni siquiera esperan que funcione; y después se preguntan porque no hay respuesta para sus oraciones.
Sin embargo en Juan 16:23-24 Jesús dijo: “En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.”
Esta si que es una declaración realmente asombrosa; todo lo que pedimos al Padre en el nombre de Jesús nos lo dará.
Yo tengo la llave de mi casa; cuando llegó a mi casa puedo decir que abro la puerta; pero en realidad no soy yo sino que es la llave la que lo hace.
Si no tuviera esa llave sería como Pedro Picapiedra teniendo que gritar ¡¡¡Vilmaaaaaaa!!! Ya que no podría entrar en ella.
En la oración también tenemos una llave que abre las puertas del cielo y sin la cual nos quedaremos solamente ante sus umbrales y esa llave es el nombre de Jesús.
Tengamos en cuenta algo, en este verso dice claramente a quien le debemos orar; nuestra oración es al Padre en el Nombre de Jesús.
Nuestra oración no debe ser a Jesús; Él dijo: “En aquel día no me preguntaréis nada. . .todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre os lo dará”.
Jesús lo puso bien claro pedimos al Padre en el Nombre de Jesús.
A veces en los periódicos veo que la gente coloca: “Gracias Espíritu Santo por la gracia concedida.” Pero nuestra oración no es al Espíritu Santo, ese no es su lugar dentro de la Trinidad; las promesas en cuanto a la oración de petición no vienen por orarle.
Mucho menos debemos orarle a los ángeles, muchísimos padres le enseñan a orar a sus hijos: “Ángel de la guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día”.
No se dan cuenta que les están enseñando idolatría a sus hijos,
Colosenses 2:18 es bien claro respecto a esto: “Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto a los ángeles, entremetiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado por su propia mente carnal.”
Además, porque tendría que pedirle a un ángel que no me desampare cuando Dios dijo: “No te desampararé, ni te dejaré” (Hebreos 13:5).
Nuestra oración siempre debe ser al Padre en el nombre de Jesús.
Para tener plena certeza de que tendremos respuesta a nuestras oraciones cebemos seguir las reglas determinadas en la Palabra; por eso oramos al Padre en el Nombre de Jesús.
Cuando Jesús dijo: “En aquel día”, Él estaba hablando acerca del día en que vivimos hoy. Jesús hizo esta declaración antes de morir por nosotros en la cruz. Antes de dar inicio al Nuevo Pacto.
Podemos parafrasearlo de esta Manera y darle un mejor significado: “En el día del Nuevo Pacto, ya no me pedirán nada; porque todo lo que pidan al Padre en Mi Nombre se los concederá”.
Mientras Jesús estaba en la tierra, sus discípulos no usaban Su Nombre en la oración; es por eso que les dijo: “Hasta ahora, no han pedido nada en Mi Nombre”.
Fue después que resucitó de los muertos, habiendo conquistado y despojado a las huestes del infierno y haberse sentado a la diestra del Padre; muy por encima de todo principado, autoridad, y poder, y Señorío, que llegó el tiempo en que la iglesia usaría esta Nombre tan glorioso en la oración.
Ahora podemos pedir y recibir para que nuestra alegría sea completa.
El pedir al Padre en el Nombre de Jesús garantiza la respuesta a nuestra oración.
Reclamando nuestros derechos
Muy ligado a este pasaje se encuentra Juan 14:13-14 que dice: “Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.”
El único problema con este pasaje es que Reina y Valera añadieron la frase “al Padre” en este pasaje robándonos el significado real de este pasaje y colocándolo en el campo de la oración.
La gran mayoría de traducciones en español y todas las de inglés no contienen este añadido.
Queriéndonos ayudar a entender la Biblia nos confundieron.
Jesús no esta hablando aquí de la oración de petición (como si lo hace en Juan 16). Aquí dice: “Y todo cuanto pidiereis en Mi Nombre, YO LO HARÉ….Si pidiereis alguna cosa en Mi Nombre, YO LO HARE.”
Jesús está hablando acerca del uso del Nombre de Jesús contra el enemigo en nuestra vida diaria.
La palabra “pedir” usada aquí es el término griego aiteo que significa pedir o demandar, e incluso exigir..
No es a Dios a quien le demandamos o exigimos, Él no es quien nos ha robado nuestra salud o dinero, el que nos roba es el diablo y a él es a quien debemos exigirle que saque sus manos de nosotros y a todas las cosas que nos envíe.
Pedro y Juan sabían esto, como hemos estado viendo en el caso del cojo que se sentaba en la puerta del templo llamada la Hermosa.
Hechos 3:4-8
4 Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos.
5 Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo.
6 Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.
7 Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos;
8 y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios.
Demandaron que la enfermedad se fuese del hombre y al momento se fue.
Kenneth Hagin cuenta que una vez, después de enseñar acerca de esto, se le acercó un profesor universitario de griego después del culto, diciéndole: “Hermano Hagin, nunca pensé en esto antes de escucharlo enseñar, pero luego de eso al leer mi Nuevo Testamento en Griego me di cuente que ese verso dice literalmente: ‘Todo cuanto exigiereis como vuestros derechos y privilegios, yo lo haré’”
La concordancia Strong resalta que el significado de la Palabra griega que aquí se traduce como “pedir” es en realidad “exigir algo que se nos debe”.
El problema es que no podemos exigir nuestros derechos y privilegios si no los conocemos.
En el Nuevo Pacto tenemos muchos derechos y privilegios debido a la obra terminada de Cristo en la cruz; y uno de nuestros derechos y privilegios es que podemos usar el nombre de Jesús.
Para poder usar este derecho y privilegio vayamos a la Biblia y estudiemos lo que dice acerca del Nombre glorioso de Jesús.
La Autoridad que hay en el Nombre de Jesús
La Autoridad que hay en el Nombre de Jesús
Tenemos autoridad en el Nombre de Jesús.
Cuando Jesús se le apareció a Juan en la isla de Patmos, le dijo: “Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades.” (Apocalipsis 1:18).
Todavía recuerdo la sensación que tuve cuando al cumplir los 15 años me dieron mi propio juego de llaves de la casa, en ese momento me sentí el dueño del mundo, tenía la autoridad de entrar y salir cuando quisiese de la casa.
Es un hecho que él que tiene las llaves tiene la autoridad; Jesucristo recibió las llaves de autoridad en el cielo y en la tierra.
En Mateo 28:18 el dijo: “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.”
Una traducción más exacta de la palabra “potestad” es “autoridad”, veamos como tradujeron esta palabra en otras versiones:
Biblia Latinoamericana
Jesús se acercó y les habló así: “Me ha sido dada toda autoridad en el Cielo y en la tierra.”
Versión Castilian
Pero él, acercándose, les dijo: Yo he recibido toda autoridad en el cielo y en la tierra.
La Biblia de las Américas
Y acercándose Jesús, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra.
Reina Valera Actualizada
Jesús se acercó a ellos y les habló diciendo: “Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra
La persona que tiene las llaves es la persona autorizada. Jesús está diciendo aquí: “Yo soy la Persona autorizada, yo tengo la autoridad”.
Poco antes de subir para sentarse a la diestra del Padre, Jesús dijo: “He recibido toda autoridad en el cielo y en la tierra.”
Y luego hizo esta poderosa declaración: “Y estas señales seguirán a los que creen: EN MI NOMBRE…” (Marcos 16:17).
En ese momento Jesús nos está autorizando para usar su nombre; nos da la autoridad para usar el nombre que es sobre todo nombre; ese nombre que esta por encima de cualquier otro nombre en los tres mundos, en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra.
Podemos juntar los dos versos, ya que ambos nos dan la idea total de lo que Jesús estaba diciendo, y ponerlo así: “He recibido toda autoridad en el cielo y en la tierra; por tanto, id. . .estas señales seguirán a los que creen: EN MI NOMBRE, echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes; y si bebieran cosa mortífera, no les hará daño alguno; sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán (Mateo 28:18-19; Marcos 16:17,18).
La iglesia primitiva conocía bien de esta verdad; en el libro de Hechos podemos ver una y otra vez como usaron ese nombre tan maravilloso.
En Hechos 16 podemos ver como Pablo usó el nombre de Jesús para echar fuera el demonio de una adivina que estorbaba la predicación de la Palabra:
Hechos 16:16-19
16 Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando.
17 Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación.
18 Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora.
19 Pero viendo sus amos que había salido la esperanza de su ganancia, prendieron a Pablo y a Silas, y los trajeron al foro, ante las autoridades.
Estamos autorizados para echar fuera demonios en el nombre de Jesús y ellos tienen que irse.
Innumerables veces he visto como la gente ha sido sanada sea usando el nombre de Jesús contra la enfermedad o imponiendo las manos en el nombre de Jesús.
En las campañas suelo usar la sanidad en masa para ministrar la sanidad divina, no hace falta dar un gran grito sino conocer el poder que respalda a este maravilloso nombre.
Sencillamente les explico lo que la Biblia enseña acerca de la sanidad divina y luego les pido que pongan su nombre en el lugar de la enfermedad y de la forma más simple y calmada les digo: “Sean sanos en el nombre de Jesús” y puedo ver como las sanidades empiezan a ocurrir.
Tenemos un nombre que es sobre todo nombre y tenemos la autoridad de usarlo contra el nombre de cualquier enfermedad.
En Mateo 8 podemos ver un ejemplo de la autoridad que tenemos:
Mateo 8:5-10
5 Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole,
6 y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado.
7 Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré.
8 Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente dí la palabra, y mi criado sanará.
9 Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.
10 Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe.
¿Qué dijo este centurión romano para dejar a Jesús tan admirado?
Dijo estas palabras: “Solo di la Palabra. Así como estoy sobre estos cien hombres que obedecen mis órdenes, Tú fuiste colocado sobre la enfermedad. Tú eres Señor sobre los demonios y las leyes de la naturaleza. Tienes autoridad sobre el dolor y la enfermedad. Solo debes hablar, y los dolores y las enfermedades te obedecerán”.
Debemos usar la autoridad que tenemos en el nombre de Jesús.


